Saltar directamente a los contenidos
Publicidad
Publicidad
España
Contenidos
Publicidad
Sitios recomendados
Contenidos
Las nuevas corrientes teóricas (modelo de triple hélix) no se limitan únicamente a que la iniciativa estatal sea la operativa, sino que tienden a un modelo evolutivo que parta de abajo y vaya hacia arriba.
Se trata de que dentro de un organismo público o privado de conocimiento como es la universidad surjan iniciativas de creación de empresas de base tecnológica, con la innovación como bandera. La iniciativa y la financiación inicial de estas “empresas” de nueva creación parte de la universidad, principalmente, aunque posteriormente puede entrar en juego capital privado. Polos y parques tecnológicos, incubadoras de empresas, Oficinas Universitarias de Transferencia de los Resultados de la Investigación (OTRIS) y patentes son los medios más usuales que tiene la universidad para traducir el conocimiento en posible mercancía.
Algunos hablan de “nuevo contrato social de la universidad”.
Con todo ello, ya no se trata de que la investigación en las universidades sea eficaz sino más bien funcional para ser colocada en el mercado.
Los actores que intervienen en su origen son profesores, alumnos o personal administrativo y de servicios (PAS) con alta formación en investigación e interés por aplicar sus conocimientos a la creación de nuevos productos susceptibles de ser colocados en el mercado. Por tanto, la iniciativa es pública mientras se persiguen objetivos privados.
Aquí entra en juego la filosofía empresarial de William Bolton que postula que las “materias primas” de estas empresas han de estar constituidas por “ideas” y “gente” capaces de convertirse en “oportunidades comerciales” y “potenciales emprendedores”, respectivamente.
Para los investigadores esta nueva filosofía supone una oportunidad de empleo dentro de la escasa oferta a la que tienen acceso.
Para la universidad esta idea se convierte en una oportunidad para transferir sus conocimientos a la sociedad además de optimizarlos y obtener beneficios.
En países del área iberoamericana, por ejemplo, las incubadoras de empresas y las spin-off ofrecen la posibilidad de crear empleo e inversión con el objetivo de compensar los efectos negativos del subdesarrollo.